Elementos y Enfoques del Currículo de Idiomas Extranjeros
Estrategias de Aprendizaje
Hemos hecho referencia al uso de estrategias para garantizar la efectividad en la comunicación. Por lo tanto, es pertinente considerar
en qué medida los procesos pedagógicos prevén su aprovechamiento o brindan algún tipo de orientación al estudiante para descubrir
alternativas que faciliten, a través de estas estrategias, el desarrollo de su competencia comunicativa.
Las estrategias de aprendizaje son los procedimientos específicos que usan los estudiantes para desarrollar determinados procesos
de aprendizaje (Richards y Lockhart: 1994). Por su parte, Oxford (1990) define las estrategias de aprendizaje como las acciones
específicas emprendidas por el estudiante para hacer el aprendizaje más fácil, más agradable, más rápido, más autodirigido y más
factible de ser transferido a nuevas situaciones de aprendizaje.
Resultan importantes para "aprehender" un idioma puesto que son herramientas para la participación auto-dirigida y activa. Así pues,
adecuadas estrategias de aprendizaje generan un incremento en la competencia y una mayor auto -confianza se caracterizan porque:
contribuyen al logro de la competencia comunicativa; ampl ían el papel del profesor; permiten la solución de problemas; involucran
diversos aspectos del estudiante, no solamente el cognitivo; apoyan el aprendizaje tanto directa como indirectamente; no son siempre
observables; a menudo son conscientes; pueden ser aprendidas; son flexibles y están sujetas a diversos factores (personalidad,
naturaleza de las tareas de aprendizaje, entre otras).
La figura 2 muestra seis tipos generales de estrategias, tal como las presenta Oxford:
Figura 2: Visión del sistema de estrategias (Oxford: 1990)
l Las estrategias de memoria ayudan a los estudiantes a guardar y recuperar información. Implican la creación de nexos
mentales (por ejemplo, la ubicación de nuevas palabras en un contexto); la aplicación de imágenes y sonidos (como la
representación de sonidos en la memoria); la revisión correcta (revisión estructurada); y el uso de acciones (uso de respuesta
física o sensaciones).
l Las estrategias cognitivas nos permiten comunicarnos a pesar de las limitaciones en el conocimiento del idioma. En este grupo
encontramos la pr áctica de patrones; la recepción y envío de mensajes (por ejemplo, la concentración en la idea central de un
Ministerio de Educación Nacional
mensaje); el análisis y el razonamiento (como el análisis de expresiones).
l Las estrategias de compensación hacen posible la comunicación a pesar de las deficiencias o limitaciones en el conocimiento
del lenguaje. Estas abarcan la conjetura o aproximación inteligente (el uso de claves no lingüísticas para adivinar el significado)
y la superación de limitaciones en el habla y la escritura (como el uso de circunloquios o sin ónimos).
l Las estrategias metacognitivas hacen posible el control del propio aprendizaje mediante la organización, la planeación y la
evaluación. Hay tres tipos de estrategias metacognitivas: la concentración de la atención (conexión de nueva información con
material ya conocido), la planeación del aprendizaje (determinación de objetivos) y la evaluación del propio aprendizaje
(automonitoreo).
l Las estrategias afectivas ayudan a los estudiantes a ganar control sobre sus emociones, actitudes, motivaciones y valores. A
este grupo de estrategias pertenecen la disminución de la ansiedad (mediante el uso de música o la risa, por ejemplo), la
propia estimulación (premiarse uno mismo) y la medición de nuestra temperatura emocional (discusión de los sentimientos con
otra persona).
l Las estrategias sociales apoyan a los estudiantes en su interacción con otros y comprenden la formulación de preguntas (por
ejemplo, para aclarar o verificar o para corregir), la cooperación con otros (la cooperación con usuarios efectivos del idioma o
con otros compañeros), y la empatía con otros (el desarrollo de la comprensión de aspectos culturales y de las ideas y
sentimientos de otros).
El conocimiento de cómo recurrir a estas estrategias puede resultar particularmente útil en las etapas iniciales del aprendizaje
lingüístico, y cabe esperar que la necesidad de usar ciertas estrategias pueda cambiar en función de la edad y del nivel de
conocimiento de la lengua. M. Canale y M. Swain (1984).
